International Lawyers Associates - Cimen Organizado, La Camorra

Camorra. Asesinatos atroces y montones de cocaína en el interior. En la cárcel, la garganta profunda de los clanes

Alfredo Barasso, vinculado al jefe de Casalesi, Giuseppe Setola. Suministraba drogas al mercado de Milán. El puente entre Italia y España.

Ya miembro de uno de los grupos de delincuencia organizada más mortíferos, el del jefe de los Casalesi, Giuseppe Setola, Alfredo Barasso, de 60 años, tiene mucho que decir sobre la Camorra.
Ya miembro de uno de los grupos de crimen organizado más mortíferos, el del jefe de Casalesi Giuseppe Setola, Alfredo Barasso, de 60 años,

Y así lo ha decidido, inmediatamente después de su detención por la Guardia Civil en Valencia, en España, y tras su extradición: en el primer interrogatorio con la Fiscalía, declaró que está intencionado a brindar su plena disponibilidad. Siempre que esté protegido.

Un paso atrás. El camorrista Barasso, que padece patologías muy graves, lo que podría haber influido en su decisión de arrepentirse, no es un personaje muy mediático, pero los investigadores que han trabajado sobre él a lo largo de los años confirman que es fundamental para las bandas del clan. Una actividad delictiva concentrada en el eje entre Campania (nacido en Nápoles, creció en Castel Volturno, en la provincia de Caserta) y la propia España, y, en particular, en el tráfico de cocaína, pero con interesantes referencias lombardas. El «cartel» en el que Barasso «trabajaba», al menos hasta que su salud se deterioró, obligándole a una hospitalización de larga duración, abastecía (también) a dos mercados principales del norte, uno en la zona de Lodi y otro en la provincia de Milán, con un centro exclusivo en Cinisello Balsamo, según se ha documentado en las actividades de investigación de la policía. Detenido ahora en Rebibbia, pero con probable traslado definitivo a Poggioreale, este hombre de 60 años, que tiene mujer e hijos en España, y que para los Casalesi participaba en la gestión de los cargamentos de droga en la zona de Barcelona, teme una venganza inmediata, incluso un homicidio, en cuanto entre en su celda.

Intentarán cerrarle la boca para siempre, por miedo a lo que pueda decir. Ante su estancia en un centro penitenciario con alta densidad de camorristas, Barasso ha expuesto sus temores a la fiscalía, temores legítimos según el bufete de abogados que le asiste, el International Lawyers Associates de Alexandro Maria Tirelli. Si se diera la posibilidad, Barasso, que fue capturado en Valencia acusado de asociación mafiosa, tras años de búsqueda, estaría dispuesto a volver a España y cumplir allí su condena, tal y como prevén los acuerdos bilaterales entre ambos países. El hombre de 60 años no ha pedido una reducción de pena, ni ha solicitado un «trato especial», se preocupan de repetir sus abogados, ni su declaración de querer cooperar debe entenderse como una estrategia, ni siquiera como un acto con quién sabe qué objetivos secundarios.

Quienes le conocen, en el ámbito de la investigación, destacan el «razonamiento» de un hombre que es consciente de sus dificultades físicas y, al mismo tiempo, desea un cambio radical en su vida. El hecho de que su perfil sea, por así decirlo, secundario, en el mapa de la camorra, no cambia la sustancia, al contrario, porque a menudo son estos hombres, anónimos e insospechados, los que son funcionales a los clanes, gracias a su inserción en el tejido social y profesional. Entre los atentados del grupo Setola, del que Barasso fue, durante mucho tiempo, una figura de confianza, está la masacre de Castel Volturno. En la noche del 18 de septiembre de 2008, el ex convicto Antonio Celiento, sospechoso de ser un informante de las fuerzas del orden, y junto a él, seis inmigrantes africanos, nacidos en Togo, Ghana y Liberia, fueron asesinados. Luego, a lo largo de los años, otros delitos. Y un crecimiento persistente en el mercado europeo de medicamentos. Gracias a esta garganta profunda, los investigadores pudieron explorar zonas que, hasta ahora, nunca habían sido registradas.

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    Que problemas y que bueno que es el abogado.
    • Norma Ritto
    5

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    Ya miembro de uno de los grupos de crimen organizado más mortíferos, el del jefe de Casalesi Giuseppe Setola, Alfredo Barasso, de 60 años, tiene mucho que contar sobre la Camorra.

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